Ha caído en mis manos una novela escrita por el padre José Antonio Fortea que trata sobre el problema vasco, editada por la editorial libros libres.
La novela se titula Edipo Vasco. Fortea nos lleva a un futuro muy próximo en el que la iglesia española se ve en el dilema de intermediar en unas negociaciones entre el PNV, ETA y el gobierno español.
La novela es muy entretenida y bastante verosímil. El argumento es el siguiente: El presidente del parlamento vasco se niega a expulsar de la cámara vasca, a los miembros del partido Herribai que ha sido ilegalizado. El presidente del gobierno, un socialista decidido a defender la unidad nacional y dispuesto a hacer cumplir las leyes caiga quien caiga, no está dispuesto a hacer cesiones de ningún tipo. El PNV pide la mediación de la iglesia para resolver el conflicto. Ésta es presionada por el ejecutivo central para que no entre en el juego nacionalista. Más tarde ETA, vía Vaticano, pide la intercesión de la iglesia para preparar la pacificación de las Vascongadas. La iglesía se encuentra en un dilema, defender la posición firme del gobierno o mediar e intentar que las partes lleguen a un acuerdo y resolver el problema vasco. El dilema se resuelve y la acción nos lleva un final violento, lleno de sangre y sufrimiento.
El autor comenzó a escribir la novela la mañana del 11 de marzo de 2004, horrorizado ante las imagenes que transmitían las televisiones, quiso hacer algo para acabar con el terrorismo vasco. Presentar el peor de los escenarios posibles, a juicio del autor, en un futuro muy próximo.
La intención es buena, sin duda, pero Fortea cae en el error de equiparar a los dos bandos. Presenta un presidente del gobierno inverosímil. Un socialista patriota, rayando el nacionalismo español y defensor de las instituciones democráticas. Además, para Fortea, es igualmente valido el nacionalismo español democrático y respetuoso del estado de derecho con el nacionalismo vasco que no lo es. No se da cuenta Fortea y éste es el gran error de la novela, que lo que se juega en las vascongadas no es solo la pertencia a una u otra patria, si no, lo que se juega es algo mucho más importante. La libertad de sus habitantes.
Muy interesante es la recreación del mundo eclesiastico que el autor conoce a la perfección, ya que curiosamente es un erudito en demonología y uno de los pocos sacerdotes que realizan exorcismos en España. También el capitulo en el que se reunen a cenar Bono, Rajoy e Ibarreche con el Cardenal de Madrid es muy bueno. Una brillante conversación que muestra distintos puntos de vista sobre el llamado "conflicto". Pese estas objeciones me ha parecido una interesante novela que invita a la reflexión sobre el enquistado problema vasco.
El Diario Vasco de San Sebastián publica unas interesantes entrevistas con distintos concejales vascos amenazados por ETA.
Todos ellos son del PP y del PSOE, comentan su vida cotidiana con los escoltas que les protegen de ETA y analizan el incierto futuro tras el anuncio del cese de atentados contra políticos electos por parte de ETA.
Juan José Etarreche será reelegido mañana como Lehendakari de la una, grande y libre Euskadi.
Resulta paradójico que un político de derechas, católico y supuestamente democrático como es Juan José Ibarreche sea elegido lehendakari gracias a los votos de un partido comunista que a su vez no es más que la franquicia de un grupo terrorista, y que todo ello suceda en Europa, en el año 2005.
El funcionamiento del "Matrix" nazionalista en la sociedad vasca impide ver lo anormal de la situación política a los ciudadanos vascos que viven estas tierras. Son muchos los que la han abandonado en los últimos 25 años y la mayoria de los que conozco han hecho suyo el lema Barojiano de que viajando se cura el nazionalismo. Desgraciadamente no es así en muchos casos, no hay más que ver a los turistas vascos desperdigados por piel de toro, que se dedican a exteriorizar símbolos nazionalistas y su prepotencia paleta.
Otra de las curiosidades es que el PCTV heredera de Batasuna se denomine comunista cuando se parece mucho más a un partido nazi. Un partido que desea la independencia de su "patria", que tiene un manifiesto ansia expansionista y que es heredera, al igual que el PNV y EA, de la doctrina de un racista como Sabino Arana. Bien es cierto que desea la colectivización de los medios de producción y "lucha" contra la oligarquia vasca a base de secuestros y chantajes para financiarse. Supongo que ahora menos ya que gracias a Zapatero financiaremos a la banda Etarra con nuestro dinero.
Todo ello demuestra la aparente paradoja del comienzo no sea tal y que ambas ramas del colectivimismo vasco, el euskonazismo peneuvista y el pastiche nazi-comunista Etarra pueden llegar a entremezclarse y colaborar en aparente simbiosis, aunque, cuando ya no tengan un enemigo común, intentarán imponerse el uno al otro por todos los medios, incluida la violencia.
Los colectivos gays preparan contramanifestaciones y actos en respuesta a la manifestación a favor de la familia de este sábado en Madrid.
Utilizando técnicas usadas multitud de veces por los batasunos, estos colectivos pretenden aprovechar la multitud del carnaval de Carlinhos para intentar tapar mediáticamente la manifestación a favor de la familia y de paso desmotivar la asistencia de muchos manifestantes a dicha convocatoria.
Los colectivos sarasas deben de tener mucho miedo a la "manifestación de los curas" si no, no se entiende este intento por desprestigiar a la organización y a la iglesia que se ha sumado a la convocatoria. Si sus fines son tan "buenos" y en realidad no pretender destruir la institución familiar ¿por qué sacan sus peores tics totalitarios?
Un millón de personas protestaron pacíficamente y reclamaron un cambio en la política antiterrorista del gobierno español.
Un millón de personas se echaron a la calle ayer en Madrid, protestando por la política derrotista del gobierno socialista. Mientras en Bilbao, miles de simpatizantes de los asesinos etarras se manifestaban por la "paz" y recordaban a su antiguo lider, Jon Idígoras, recientemente fallecido.
Zapatero no debe desoír la voz de las víctimas que le exígen que no negocie con los terroristas y menos en su nombre. Conoce lo importantes que son ese millón de personas en la calle y que no les debe despreciar como hasta ahora lo ha hecho. Si lo hace se estará cavando su propia tumba política ya que la sociedad española está claramente posicionada a favor de las víctimas y no de sus asesinos.
Está en manos de Zapatero escuchar a un millón de españoles que defienden a las víctimas o a unos pocos miles que defienden a los asesinos. Dependiendo de la opción que escoja José Luís Rodriguez será conocido popularmente como Zetapé o de un modo más siniestro como zETApé. La elección está en sus manos.