Afirma el ministro Montilla "que muchos de los que iban a la plaza de oriente, irán a la Puerta del Sol" a manifestarse en defensa de la Constitución.
Sin querer, Montilla ha dado en el clavo de por qué la política nacional está tan revuelta. En los últimos 30 años la derecha conservadora española ha evolucionado profundamente. Lo que se conocía como franquismo sociológico y los miembros del régimen aceptaron la democracia e hicieron suya la Constitución del 78. Es lógico que hoy, estos ciudadanos se manifiesten en defensa de una constitución que preserva la libertad y la democracia en España. Lo que no parece muy normal es que partidos como el PSOE y otros que durante años se las han dado de "demócratas de toda la vida", pese a ser un magnífico embuste, renieguen de la Constitución y sobre todo de la enseña nacional.
La izquierda nunca ha aceptado los símbolos que nos unen a todos los españoles y para colmo acusa a la derecha democrática de envolverse en la bandera nacional, siendo ello totalmente falso. Es la izquierda la que no hace uso de la bandera, no hay más que ver un acto del PSOE, donde la enseña nacional brilla por su ausencia y luego acusa a la derecha de apoderase de ella. Un ejercicio de cinismo digno de Arnaldo Otegui.
El ministro Montilla pretende hacer creer a los españoles que defender la constitución es ser franquista, dificilmente puede ser así. Ya que la Constitución fue aprobada DESPUES de la muerte de Franco, por el 87,78 % de votantes que representaba al 58,97 % del censo electoral. Eso sale a 15.706.078 de "franquistas" que aprobaron la Constitución, muchos de ellos votantes y militantes del PSOE. Quizá el propio Montilla que a la sazón, tenía 23 años, era alguno de estos "franquistas" que aprobaron la Constitución del 78. Además, el ministro ha jurado la Constitución en la toma de posesión de su cargo, por tanto, ¿ no es él también un "franquista"?
La intención del PSOE es hacer naufragar nuestra democracia que tanto tiempo anheló la sociedad española, para llevarnos a un cambio de régimen similar al "paraíso" bolivariano del Gorila Rojo. Por ello el empecinamiento en aprobar el estatuto catalán y la descalificación de quienes denuncian la burda estratagema nacional-socialista del PSC y los separatistas amigos de Montilla.
Tras el ataque contra putas y puteros viene la persecución de los compradores de discos piratas.
Gallardón el nuevo adalid de la moral pública, amenaza con reprimir la compra de discos piratas en las calles de Madrid. La policía nacional y municipal colaborarán con la Guardia Civil para garantizar la "seguridad" de los madrileños identificando a los compradores de discos para posteriormente citarles a juicio en calidad de testigos.
Gallardón está ganando a pulso, perder las próximas elecciones municipales de forma aplastante. Parece que no le basta con molestar al sufrido madrileño con una orgía de obras que han sitiado la ciudad, sino que además le impide desahogarse sexualmente contratando los servicios de prostitutas. Para colmo de despropósitos amenaza con una campaña de acoso a compradores de discos piratas que tratará a los compradores como vulgares delincuentes.
Como buen político sin principios, pretende que, fastidiando al ciudadano y a las putas, va a eliminar la prostitución y el comercio ilegal. No porque crea que la prostitución sea mala, sino porque pretende ganar el voto de los meapilas puritanos que creen que con un cursillo de bordado y ganchillo van a sacar de las calles a prostitutas que ejercen libremente su oficio. Como bien apunta Alberto Illán, el talante moralizador de nuestros políticos no conoce límites. La prostitución es una actividad tan antigua como la Humanidad y sigue siendo tan lamentable o tan placentera ahora como hace 3.000 años. Desde las izquierdas y las derechas intervencionistas han surgido multitud de sistemas, leyes, normativas y medidas con intención de limitarla, erradicarla y regularla y sistemáticamente han fracasado. En Madrid, se ha intentado combatir con medidas de presión sobre meretrices y clientes en muchas ocasiones y como el asunto no termina de funcionar, los políticos hacen lo que saben hacer, incidir y potenciar la medida independientemente que sea inútil. No dejemos que una maravillosa idea se vea anulada por la realidad.
En fin, Sonny Crockett y Ricardo Tubbs tenían bastante más clase que el Elliot Ness de pacotilla llamado Gallardón y eso que eran personajes de ficción.
Emoción, dolor, desgarro y finalmente esperanza son sentimientos que afluyen contemplando la gran obra de Iñaki Arteta. Trece entre mil es la mejor película rodada hasta la fecha, referente al terrorismo vasco.
Trece entre mil es un homenaje a las víctimas de ETA. Trece historias, algunas conocidas como la de Ramón Bagietto, asesinado por un joven al que el mismo Baglietto había salvado la vida dieciocho años antes. Y otras inéditas como la de los padres de una joven asesinada en la cafeteria Rolando de Madrid en 1974, que nunca habían sido entrevistadas antes del rodaje de este documental.
Arteta deja hablar a las víctimas, deja que sintamos una pizca del inmenso dolor que han sentido estas personas y al mismo tiempo hurga en nuestras conciencias. Conciencias culpables del abandono, de la incomprensión y de la complicidad con el terrorismo nazionalista. La sociedad vasca es culpable. Una pequeña parte por acción y otra gran parte por omisión. La sociedad vasca ha mirado hacia otro lado mientras el nazionalismo terrorista hacía el juego sucio al nazionalismo político. Y en medio, las víctimas asesinadas por sus ideas políticas, por su condición de polícias o simplemente porque pasaban por allí.
El espectador que acuda a los cines no encontrará la hipocresía y el ombliguismo de los políticos, la falsa neutralidad del director, ni el bombardeo mediático que impulsó a "la pelota vasca" desde los medios nazionalistas. Encontrará una sala escasamente poblada por gente mayor, pero le garantizo que saldrá con la seguridad de que ha visto testimonios veraces que removerán lo más profundo de sus conciencias y una decidida apuesta por el recuerdo a las víctimas y a la esperanza, de su director, Iñaki Arteta.
Termina el documental con una cita de Martin Luther King:
Lo peor del siglo XX no son sus crímenes sino el silencio de las buenas personas.
P.S. Acudan a los cines antes de que esta película caiga de las carteleras, fagocitada por el cine insulso y la falta de publicidad.
Bruce Willis ofrece un millón de dólares de recompensa a quienn ayude a capturar a Ben Laden y a su 'lugarteniente' en Irak, Al Zarqaui.
No todo iban a ser Susan Sarandons, Sean Penns y demás progrerio, el que puebla Hollywood. Bruce Willis está dispuesto a gastar un millón de dólares de su bolsillo a quién nos libre de la presencia de estos terroristas, ayudando de ese modo al triunfo de la libertad en Iraq y Afganistán.
El diario "El Mundo" no ha tardado en mofarse de este actor que actúa a contracorriente de las estrellas más "concienciadas", comparándole con dos peligrosos "fascistas" como el gran John Wayne o el expresidente del NRA, Charlton Heston.
En España el gremio de los titiriteros del cine, tan "concienciados" ellos, se encarga de acallar las voces díscolas con un manto de silencio, la exhibición casi clandestina de la película trece entre mil es buen ejemplo de ello. O incluso a viva voz, al apoyar filmes falsamente neutrales y derrotistas como "la pelota vasca". En España no hay ningún Bruce Willis dispuesto a luchar contra el terrorismo, quizá si, quizá Iñaki Arteta sea el Bruce Willis que se juega la vida para hacer un documental de denuncia y apoyo a las víctimas del terrorismo. No pido un millón de euros para quien acabe con ETA, tan sólo pido que alguno de los titiriteros bien forrados de dinero y "conciencia" sea capaz de apoyar este tipo de cine y de posicionarse contra el terrorismo que más ataca a los españoles, el terrorismo de ETA. Claro está que cambiar de lugar después de tantos años de posicionarse con su silencio, sea pedir imposibles.
Recordarán el caso de Mikel Otegui, el miembro de Jarrai que asesinó a dos miembros de la policía vasca y tras ser juzgado, fue absuelto por un jurado popular.
Tras el escándalo, el TSJPV anuló el juicio y dictaminó que se repitiera la vista oral ante un nuevo jurado. El juicio nunca pudo celebrarse ya que Otegui huyó a Francia para incorporarse a las filas de ETA. El 22 de febrero de 2003 fue detenido por la Policía francesa, desde entonces se encuentra encarcelado a la espera de juicio y de ser extraditado a España.
Ayer, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) confirmó la decisión de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa de inhibirse en favor de la Audiencia Nacional para juzgar a Mikel Otegui. Esperemos que cuando Otegui sea juzgado en la Audiencia Nacional no se repita la bochornosa actuación de aquel jurado que absolvió a éste asesino confeso. El TSJPV enmienda el error, tarde, muy tarde, de juzgar a Otegui como si sus asesinatos hubieran sido ordinarios, olvidando los claros indicios de pertenencia a Jarrai de Otegui. El resultado fue una inmensa presión a un jurado popular por la mafia batasuno-terrorista y su posterior declaración de inocencia por considerar que el acusado no era «en absoluto» dueño de sus actos cuando disparó contra los dos agentes.
Este caso demuestra la necesidad de juzgados especiales como la Audiencia Nacional para delitos muy graves donde las mafias ya sean de drogas o de terroristas pueden influír en los jueces y también la debilidad de los jurados populares.